La rueda del tarot

Ayer fui a ver @laruedadeltarot. Una inspiradora obra de arte sobre la magia de las cartas. Los 22 arcanos mayores y su recorrido, su circularidad y conexión.

Las preguntas, la magia del bandoneón y del brillo de @lavictoriadevenus, no sólamente me enseñaron un montón sobre el tarot, sino que también me llevaron a reflexionar mucho sobre mi encuentro con este mundo.

Justamente, la primera que me tiró las cartas fue @lavictoriadevenus, (la protagonista de la obra) hace un poco más de un año. Unos días antes de empezar el transformador e impactante viaje que inicié junto a mi compañero @aguscvolpe el 22 de febrero del año pasado.

Venía de una crisis existencial muy profunda, llena de síntomas físicos que mi cuerpo expresaba y traía a la consciencia. Así empezó una búsqueda de profunda sanación. La astrología fue la puerta de entrada a un mundo interior y exterior de respuestas, claridad, entendimiento.

En esa búsqueda me encontré con @lavictoriadevenus. Su claridad virginiana y su intuición tan certera me despertaron el valor de construir el árbol genealógico familiar. Comprender profesiones, nombres, fechas, traumas (entre ellos suicidios, violaciones, abusos sexuales de todo tipo, guerras hasta duelos de cuchillo), pasiones, amores y mucha política. Algo que estaba adentro mío pero que siempre internamente sentía de un modo forzado, incómodo, pesado.

Vicky hizo hablar a mis ancestrxs por medio de las cartas, a quienes pude comprender de algún modo por medio de esos arquetipos.

Desde el comienzo del viaje me tiraron las cartas casi todos los meses. Ya estaba en mí y atrayéndolo por todos lados.

En noviembre conocí a @caroferrito, que me introdujo de lleno a ese mundo. Me habló de los vínculos entre tarot, astrología y numerología. Me mostró que mi número personal era el 8, y de su vínculo con la carta de la justicia. Ella está siempre con sus cartas, jugando, aprendiendo, entendiendo.

En diciembre viajé al DF y en los pasillos de brujería del Mercado de Sonora apareció mi primer amor, el tarot Rider White.

Para ese entonces leía “Leonora” (sobre Leonora Carrington) de Elena Poniatowska, quien maravillosamente leía y se leía el tarot una y otra vez.

Poco tiempo después, leyendo “La vía al tarot” de Alejandro Jodorowsky, descubrí que su introducción directa al mundo de las cartas, fue de parte de Leonora con un mazo de tarot Rider en la Ciudad de México.

Las coincidencias y las señales me daban escalofríos. Gritaba mientras leía entre las pequeñas cuatro paredes del cámper.

Sacando una carta del mazo durante 78 días, llevándomela a la cama, mirándola de cerca, estudiándola, poniéndola bajo la almohada y anotando mis sueños y percepciones por la mañana rodeada de la inspiración de la naturaleza, me acercaron a un mundo de magia, autodescubrimiento y expansión.

Luego vinieron muchas tiradas, a amigues, a conocides, a desconocides, a familiares, a mí misma; y en cada una de ellas, aprendí del mundo, de alguien más y de mí misma. Es re loco, pero no sólo influyen las personas que se encuentran. Todo alrededor es parte del encuentro y el amor que se establece con la energía. El viento, las risas, los perros, las cartas que se vuelan, los estornudos, las hojas que caen sobre el mazo. Todo forma parte.

Este viaje empezó hace poco y es para toda la vida. Ellas me enseñan a entender cosas, que la mente cuadrada racional, deja afuera.

Gracias queridas personas que me acercaron a este mundo. Gracias a lxs que confían en mi intuición y aprenden conmigo. Gracias cartas por enseñarme a volar.

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